Enfermedades que pueden interferir en la conducción

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Además de factores meteorológicos o ambientales, son muchos los factores que pueden interferir en la conducción. Así, el riesgo de accidente al volante se incrementa en personas con enfermedades graves o crónicas, que pueden ver notablemente mermada su capacidad de reacción o concentración.

Esta reducción de las habilidades del conductor puede tener trágicas consecuencias, por lo que la legislación española contempla una serie de enfermedades y tratamientos médicos condicionantes a la hora de renovar el carné de conducir.

Enfermedades relacionadas con la conducción

Principales enfermedades que pueden afectar a la conducción

Entre las enfermedades que presentan un mayor grado de interferencia en la capacidad de conducción, la Dirección General de Tráfico (DGT) destaca las siguientes:

  • Diabetes mellitus: Los episodios de hipoglucemia y otras complicaciones derivadas de esta enfermedad pueden incrementar el riesgo de accidente.
  • Epilepsias y trastornos convulsivos: El gran peligro de la epilepsia no reside únicamente en la pérdida de conciencia, sino también en la disminución de la capacidad de reacción del conductor como consecuencia de la ingesta de medicamentos antiepilépticos.
  • Trastornos cardiovasculares: Las personas con problemas cardiovasculares son susceptibles de sufrir trastornos cognitivos y pérdidas de conciencia.
  • Somnolencia y trastornos del sueño: La DGT estima que, en aproximadamente el 20% de los accidentes de tráfico, se ven envueltos conductores que presentan un grado de somnolencia excesivo.
  • Problemas de visión: Cuando existen problemas visuales, no se perciben correctamente los objetos situados en el campo de visión. Si a esto añadimos que más del 80% de la información necesaria para conducir es recibida a través de la vista, corregir estos trastornos resulta vital e imprescindible.
  • Consumo de medicación o drogas: La ingesta de este tipo de sustancias no sólo merma la capacidad de reacción, sino que provoca cambios significativos en la actitud del conductor, que se torna más temerario y agresivo.

La renovación del carné de conducir en personas enfermas

Algunas de las enfermedades anteriormente señaladas pueden interferir seriamente en la capacidad de conducción. Así, tal y como señala el portal de venta de vehículos compramostucoche.es, enfermedades como la depresión o la ansiedad, pueden ser determinantes a la hora de renovar el carné de conducir. El peligro radica en que, mientras que estas patologías pueden provocar en el paciente enlentecimiento, desinterés y baja capacidad de reacción, los ansiolíticos y antidepresivos pueden provocar somnolencia o disminución de la concentración, por lo que la prórroga del permiso quedará sujeta en estos casos a valoración facultativa.

Además de enfermedades mentales, también pueden influir en la renovación dolencias físicas, como es el caso de la diabetes, que requiere la presentación de un informe médico especializado periódico, las enfermedades respiratorias graves, el vértigo y la ceguera, que no permiten la renovación del carné. Además, los pacientes sometidos a quimioterapia deberán esperar un periodo mínimo de tres meses tras la finalización del tratamiento antes de volver a conducir. En casos de trasplante renal, el periodo de espera se incrementa tres meses más, el mismo tiempo que debe transcurrir tras dolencias cerebrovasculares o cardiovasculares.


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