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Resistencia a la insulina

La Resistencia a la insulina, o “Pre-Diabetes”

La resistencia a la insulina es una condición patológica en la que la hormona insulina se vuelve menos eficaz para disminuir el azúcar en la sangre. El consiguiente aumento de glucosa en la sangre puede aumentar los niveles fuera del rango normal y causar efectos adversos a la salud. Ciertos tipos de células, como la célula grasa (adipocito) y las células musculares necesitan insulina para absorber la glucosa. Cuando estas células no responden adecuadamente a la insulina circulante, el aumento de los niveles de glucosa en la sangre ocurre.

Síntomas de resistencia a la insulina

Estos dependen de las variaciones de la biología individual y por consiguiente pueden no encontrarse en todas las personas con resistencia a la insulina.

• Fatiga.
• Incapacidad para concentrarse.
• Glicemia elevada.
• Hinchazón abdominal (la mayoría de los gases intestinales se producen a partir de los carbohidratos en la dieta, sobre todo los que los humanos no pueden digerir y absorber).
• Somnolencia, sobre todo después de las comidas.
• Aumento de peso (en la actualidad se sospecha que la obesidad es un factor desencadenante de la resistencia a la insulina.
• Aumento de los niveles de triglicéridos en la sangre.
• Aumento de la presión arterial (uno de los efectos de la insulina es el control de tensión de la pared arterial en todo el cuerpo).
• Depresión (debido al metabolismo trastornado como resultado de resistencia a la insulina).
• Acantosis nigricans.

Causas de resistencia a la insulina

Son varias, algunas inciden en mayor y otras en menor medida. Además de que algunas son confirmadas y de otras existe un elevado nivel de sospecha.

Dieta

Sin lugar a dudas la principal causa por lejos. Es bien sabido que la resistencia a la insulina normalmente coexiste con la obesidad. Sin embargo, la relación causal entre la resistencia a la insulina, la obesidad y los factores dietéticos son complejos y controvertidos.
Es posible que uno de ellos surja en primer lugar, y tiende a hacer que el otro se potencie si ya existía o aparezca de novo de forma independiente reforzándose mutuamente.

La grasa en la dieta ha sido relacionada como motor de la resistencia a la insulina. La sensibilidad a la insulina es inversamente proporcional a la ingesta de grasa, y directamente proporcional a la ingesta de fibra dietética.
El efecto de la grasa de la dieta es en gran parte o totalmente anulado si la dieta es alta en ácidos grasos omega 3. Lamentablemente a diferencia de sus homólogos de omega 6 (que pueden ser producidos a bajo precio a partir de una variedad de fuentes, tales como el maíz y la soja), las principales fuentes de omega 3 son raras y caras.

Los niveles elevados de ácidos grasos libres y triglicéridos en sangre y tejidos se han encontrado culpables de contribuir a la disminución de sensibilidad a la insulina. Los niveles de triglicéridos son impulsados por una variedad de factores dietéticos.

También se sabe que la ingesta de azúcares simples, fructosa y sobre todo, es también un factor que contribuye a la resistencia a la insulina, pero no hidratos de carbono complejos y almidones.

Estilo de vida sedentario

El sedentarismo aumenta las posibilidades de desarrollo de resistencia a la insulina. Se ha calculado que cada 1000 kcal que se queman con actividad física reduce el riesgo de Diabetes tipo 2 en un 12%, y que ejercicio vigoroso o prolongado (caminar más de 1 hr) al menos una vez a la semana reduce el riesgo de diabetes tipo 2 en un 33%.

Mecanismo de la resistencia a la insulina

Cuando ingresa glucosa al organismo, en un metabolismo normal, el nivel de glucosa en sangre elevada hace que las células beta (β) de los islotes de Langerhans del páncreas liberen insulina en la sangre.
La insulina, a su vez, hace sensibles a las células principalmente del músculo esquelético, tejido adiposo e hígado que absorben y almacena la glucosa, y por lo tanto reducen el nivel de glucosa en la sangre.

En una persona de resistencia a la insulina, los niveles normales de insulina no tienen el mismo efecto en el control de los niveles de glucosa en la sangre, entonces se requiere insulina compensatoria y aumentar su concentración.

Finalmente, con el tiempo este “extra” de insulina no logra controlar la glucosa y las células beta (β) de los islotes de Langerhans mueren por Glucotoxicidad y Sobreexigencia.

Diagnóstico de resistencia a la insulina

Niveles de insulina en ayunas o Insulina Basal

Un nivel de insulina basal mayor a 20 mcU/ml o 60 pmol/L es altamente sugerente (No Diagnostico) de resistencia a la insulina.

Curva de tolerancia a la glucosa (GGT)

Durante una prueba de tolerancia a la glucosa, que también suele ser utilizada para diagnosticar la diabetes mellitus, un paciente en ayunas toma una dosis de 75 gramos de glucosa por vía oral.
Los niveles de glucosa en sangre se miden en las siguientes 2 horas, cada 20’ o 30’ y se construye una curva grafica, a pesar de que el valor mas importante es el de los 120’, que indica:

• Normalidad si la Glicemia es menor a 140 mg / dl.
• Intolerancia a la glucosa si la Glicemia es entre140 a 197 mg / dl.
• Diabetes Mellitus si la glicemia es mayor a 200 mg / dl.

Lo importante aquí es que la curva de tolerancia a la glucosa es anormal en la resistencia a la insulina ya que obviamente esta no ingresa a las personas al mismo ritmo que en un individuo normal.

Medición de resistencia a la insulina en sí

Clamp Euglucémico Hiperinsulinémico

El estándar de oro para diagnosticar la resistencia a la insulina es el “clamp euglucémico hiperinsulinémico”, llamado así porque mide la cantidad de glucosa necesaria para compensar un aumento de los niveles de insulina sin causar hipoglucemia.
La prueba se realiza con poca frecuencia en la atención clínica, sino que se utiliza en la investigación médica de avanzada para evaluar los efectos de diferentes medicamentos.

Prueba de Supresión de Insulina Modificada

Otra medida de la resistencia a la insulina es la prueba de supresión de insulina modificada desarrollada por Gerald Reaven en la Universidad de Stanford. La prueba se correlaciona bien con el clamp euglucémico con menos errores dependientes del operador. Esta prueba se ha utilizado en investigaciones relacionadas con el síndrome metabólico.

Alternativas para los Médicos

Dada la naturaleza compleja de las técnicas y su imposiblidad de usarlas en el “día a día” fue obvia la búsqueda de alternativas diagnosticas.

Dos se han encontrado y tenemos artículos propios de ambas:
1. Índice HOMA
2. Quantitative Insulin Sensitivity Check Index (QUICKI)

Tratamiento de la resistencia a la insulina

• El tratamiento primario para la resistencia a la insulina es el ejercicio y la pérdida de peso. Las dietas bajas en índice glicémico o bajas en carbohidratos también se han demostrado que ayudan.
• Tanto la Metformina y las Tiazolidinedionas mejoran la resistencia a la insulina, pero sólo son terapias aprobadas para la diabetes tipo 2; no para la resistencia a la insulina. El Programa de Prevención de Diabetes mostró que la combinación de ejercicio y dieta es casi dos veces más eficaz como la Metformina.
Algunos tipos de ácidos grasos monoinsaturados, grasas saturadas y grasas trans promueven la resistencia a la insulina. Asi, algunos tipos de ácidos grasos poliinsaturados (como los omega-3) puede moderar la progresión de la resistencia a la insulina.


Un Comentario en “Resistencia a la insulina”

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